AUTOMÓVILES AUTÓNOMOS: UN ANÁLISIS JURÍDICO COMPARATIVO ENTRE COLOMBIA Y ARGENTINA

Automóviles autónomos, un análisis jurídico comparativo entre Colombia y Argentina de responsabilidad en el uso de datos y causación de daños.


Trabajo de investigación presentado durante el 1º bimestre del año 2021 por la alumna Ariatna Carolina Reyes Tavera en el contexto de la asignatura «Inteligencia Artificial y Derecho», dictada por la Profesora Cecilia C. Danesi en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.



1. Introducción:


La Inteligencia Artificial ha permeado en la vida ordinaria, cambiando y creando paradigmas que no hubieran podido ser imaginados previamente. Tal es el caso de los automóviles autónomos, llegando a la cotidianidad a cambiar la manera en la que se conduce para llegar a un destino.


Muchos sueñan con tener un carro que sea conducido por sí mismo, que no haya necesidad de frenar de emergencia, e incluso poder dormir y hacer otras actividades al volante. Esta posibilidad no es tan remota, ni tan lejana ya que en la actualidad se cuenta con avances significativos en la materia que presuponen desafíos para las legislaciones. Por lo anterior, es pertinente preguntarse si el derecho podrá adaptarse a las tecnologías desarrollándose a pasos agigantados. Principalmente, esto se evidencia en la escasa regulación concreta en materia de tránsito y protección de datos existente en países en vía de desarrollo que representa un grado de estaticidad jurídica.


Para empezar, se ha de dar a conocer cómo funciona el sistema de tráfico integrado por cuatro elementos: conductor, normas, vehículo y entorno[1]. En cuanto a la investigación presente, su objeto se centrará en el vehículo. Los vehículos autónomos son aquellos que cuentan con un sistema de conducción inteligente que les permite funcionar sin la dirección de un piloto o un humano[2] (Motorysa, 2019). Ahora bien, al mencionarse la existencia de un sistema inteligente, se hace referencia a la posibilidad que tiene el auto de almacenar datos, valerse de ellos y realizar las tareas encomendadas por su diseñadores; es decir, realizar la actividad de conducir valiéndose de la capacidad de análisis del entorno según los datos almacenados y suministrados por el conductor y guardados en la nube. Resultado de la importancia de su estudio es la revolución tecnológica de la que hoy día somos actores.



2. Automatización Vehicular:


La automatización de los automóviles y medios de transporte constituyen una necesidad creciente para la sociedad moderna, ya que garantizan la eficiencia, ecología y seguridad de las personas. Para el cumplimiento de este objetivo se han empleado una serie de aplicaciones informáticas y sistemas tecnológicos, cuyo objetivo es generar un modelo virtual del entorno por el que se encuentra en movimiento, para así reconocer dónde se encuentran los objetos fijos y aquellos en movimiento. Dentro de los primeros se encuentran barreras, bordillos, señales de tránsito; en los segundos, se resaltan los peatones, motociclistas y ciclistas; quienes, de acuerdo con la legislación tanto argentina como colombiana, son reconocidos como actores del tránsito.


Ahora bien, se entiende por vehículo autónomo aquél que puede prescindir de la intervención humana para circular o ponerse en movimiento, pues las tareas de la conducción fueron automatizadas por medio de un software y sensores dispuestos para otorgar mayor seguridad en las vías, tanto al conductor como a los demás actores del tránsito (BID, 2020).


Es este punto el fundamental para diferenciar un automóvil autónomo de aquellos que emplean tecnologías o medios de prevención de accidentes, como los de conducción asistida y los automatizados. Para ello, se debe tener en cuenta que la tecnología aplicada a los medios de transporte cuentan con niveles de desarrollo que le otorgan libertades al conductor.


2.1. Niveles de autonomía del vehículo:


2.1.1. Nivel 0: El conductor humano hace toda la tarea de conducir, tiene plena libertad de elección y no se realiza un almacenamiento de datos personales o rutas utilizadas. Tampoco se utiliza, por parte del automóvil, algún medio para sugerir nuevas rutas.


En este nivel, se pueden encontrar aquellos sistemas como el control de ángulos muertes, asistencia de aparcamiento, entre otros. Estos, fungen como sistemas de advertencia más que de conducción propiamente[3].


2.1.2. Nivel I: Se le denomina como una asistencia al conductor. El automóvil posee controles individuales automáticos; es decir, cuenta con un sistema de frenado automático de emergencia y control de estabilidad (Motor, s.f.). El vehículo es controlado por el conductor; sin embargo, posee ayuda por parte del vehículo, quien lo asistirá en alguno de los siguientes control de la dirección, frenado, aceleración, estabilización. Esto no significa que el humano pierda totalmente el mando, pues deberá continuar enfocado en el entorno de conducción en el que se encuentra. Tal es el caso del sistema de asistente de mantenimiento en el carril, asistencia en el aparcamiento, entre otros.


2.1.3. Nivel II: Se le denomina automatización parcial. El auto posee un sistema avanzado de asistencia al conductor que a diferencia del nivel I, puede controlar simultáneamente el frenado, estabilidad o aceleración en circunstancias de emergencia. Por lo cual, el conductor se encuentra controlando el automóvil la mayor parte del tiempo, reduciéndose con aquellas herramientas la posibilidad de que se cause un accidente de tránsito por el denominado error humano.


En este caso, el automóvil puede mantener el control longitudinal y transversal sin lograr realizar cambio de carril, donde debe contar con la intervención del conductor.


2.1.4. Nivel III: Se le denomina automatización condicional. En este nivel, el conductor es una necesidad, pero no tiene la obligación de conducir en algunas ocasiones, puesto que el automóvil podrá desarrollar funciones en ciertas circunstancias tendientes a la conducción. El sistema notificará al conductor cuando este deba retomar las funciones propias de la actividad.


Para este nivel, el carro puede realizar la conducción pudiendo adelantar carriles o incorporarse a la vía, la única manifestación del conductor en estos momentos consistirá en la activación del sistema denominado Highway Chauffeur.


2.1.5. Nivel IV: Se le denomina alta automatización. En este nivel, el vehículo puede realizar la totalidad de las tareas de manejo y monitoreo del entorno por el que se realiza la actividad. En este orden de ideas, el vehículo realiza toda la conducción hasta el momento en que le notifique al conductor que requiere de su intervención, momento en el que deberá realizarlo.


Además de contar con los sistemas o habilidades previamente mencionadas, cuenta con la posibilidad de que el conductor se ausente durante el momento de aparcamiento, pues el automóvil será capaz de entrar y salir de estos espacios sin control o supervisión del humano, en uso del denominado Parking Garage Pilot.


2.1.6. Nivel V: Se le denomina automatización completa. Este es el más alto nivel, en el que el vehículo es capaz de realizar todas las funciones de conducción en cualquier condición que se presente, donde para el conductor tiene la opción de controlar el vehículo, dejando de ser conductor para ser un pasajero sin el deber de involucrarse en la conducción.


La distinción de los niveles de automatización permite realizar una ponderación sobre la diligencia o ausencia de ella para realizar el juicio de responsabilidad civil o penal que se dé lugar en el caso de la causación del daño. Adicionalmente, cobran real relevancia al momento de su empleo respecto a la cantidad de recolección de datos, pues no existe una concreta determinación sobre aquellos que son necesarios para el correcto funcionamiento de los avances tecnológicos utilizados para aumentar la seguridad de las vías.


Así pues, existe una proporcionalidad entre el nivel de autonomía del automóvil respecto a los datos que se deben suministrar por parte del propietario del bien. Puesto que, debe hacerse una salvedad frente a las situaciones en las que el conductor no es el mismo propietario del vehículo.



3. Advanced Driver assistance systems y desafíos frente al tratamiento de datos personales en los vehículos autónomos


La conducción realizada por un automóvil autónomo requiere del empleo de una serie de tecnologías, cuyo uso diario genera la creación de datos con base en el entorno de conducción, las preferencias del conductor -sea o no el propietario del vehículo-, el emparejamiento de dispositivos por medio de bluetooth, entre otros.


La inteligencia artificial aplicada al campo de la conducción ordinaria por parte de los humanos, como se dijo previamente cumple con la finalidad de emular las habilidades del conductor para llevar a cabo la actividad generando mayor seguridad y limitando el campo de acción del ser viviente, quien podrá realizar más actividades a la hora de subirse en un automóvil. Empero, es necesario determinar la existencia e importancia de los datos, que son los actores principales para modificar las conducta y predecir posibles campos de desarrollo no sólo frente al campo de la publicidad e informática; sino también en la correcta respuesta en caso de sucesos inesperados y malintencionados como ataques al sistema. Por lo que, es menester que el tratamiento de datos sea únicamente dirigido al continuo desarrollo y producción de medios sistemáticos tenientes a asegurar el cumplimiento de las funciones, siendo una manifestación de los principios generales de la ley de datos personales[4] (enisa, 2021).


La tecnología juega un papel fundamental en el desarrollo de las sociedades, siendo ahora crucial para el avance de los medios de transporte hacia la eficiencia y la seguridad de los humanos. Sin embargo, los pasos agigantados hacia la realidad de estos mecanismos deja como consecuencia una regulación incipiente, centrada principalmente en el establecimiento de “normas de juego” para determinar la responsabilidad de los agentes en determinados casos, sin ahondar en la temática central, que es cómo se garantizará a los usuarios el correcto tratamiento de los datos personales respetando los mínimos legales de las legislaciones competentes o aplicables según sea el caso. Entre estas, se encuentran las siguientes:


3.1. Laser Imaging, Detection and Ranging (“LIDAR”): que le permiten a estos saber qué sucede a su alrededor, siendo un sistema de medición y detección de objetos por medio del láser. Por lo que, detectan elementos en movimiento, escanean permanentemente las vías valiéndose de algoritmos de localización, selección de rutas y recopilación de datos[5]. El sistema se vale de imágenes 3D, capaces de identificar marcas viales, objetos móviles, límites de vía y el espacio libre para la circulación[6]; conforme a los cuales el automotor realiza las funciones encomendadas, recomendando posibles rutas, y asegurando en un mayor nivel la vida del conductor, puesto que deja por fuera del plano el error humano, considerado como el causante de la mayor parte de accidentes de tránsito[7].


3.2. Radio Detection and Racing: el Sistema se basa en la emisión de impulsos electromagnéticos a muy alta frecuencia para que reflejen el objeto en la misma posición. Así pues, su objetivo es la detección y medición de distancias por radio de frecuencia.[8]


3.3. Sensores de ultrasonidos: como el sistema de Radar, se emiten ondas de ultrasonido que rebotan en los obstáculos y calculan la distancia en la que se encuentran los objetos. Estos sensores se encuentran ubicados en los parachoques de los vehículos. Estos, se encuentran presentes en la asistencia de aparcamiento.


3.4.Cámaras: por medio de estos se busca el reconocimiento del entorno mediante el procesamiento de la imagen, percibiéndose los colores, texturas y formas del entorno en el que se encuentra el conductor. Por lo que, las cámaras buscan suministrar la mayor cantidad de información luego del procesamiento de la imagen obtenida.[9]


3.5.Reconocimiento de señales de tránsito: Se basa en las señales de tránsito consignadas en el tratado de Viena sobre la Circulación Vial (1968), la cual delimita la serie de posibles señales de tránsito que la tecnología por medio del uso de cámaras y conocimiento de la ruta encontrará en la ejecución de la actividad de conducción.[10]


3.6. Intelligent Speed Assistant: consiste en un Sistema de reconocimiento de señales de tráfico que informa al conductor sobre los límites de velocidad. Se basa principalmente en la imagen que se obtiene a partir de las cámaras. Adicionalmente, es un sistema que puede actuar en cualquier situación. Por lo que, su activación a pesar de ser manual opera en cualquier caso según las condiciones presentes.[11]


3.7.Alerta de colisión con peatones y ciclistas (Pedestrian Collision Warning): se vale de las imágenes obtenidas por las cámaras, las detecciones por medio de sensores. Es capaz de detectar la presencia de los peatones delante del vehículo, dando un margen de respuesta al conductor, quien de no hacerlo en este lapso dará lugar a que el sistema del vehículo se active frenando de emergencia. Tal detección se realiza por medio del empleo del retrovisor interior, unidades de control central y cámara en los retrovisores.[12]


3.8. Detector de fatiga: El sistema del vehículo se encuentra en constante estudio de la conducta del conductor, mediante sensores y algoritmos de evaluación de datos, los cuales permiten crear un patrón de conducta determinando las señales de desconcentración y fatiga. Por ejemplo: las maniobras bruscas en carretera o la disminución en la frecuencia de pestañeo, las distancias, horas, tiempo en recorrer la distancia, entre otros.[13]


3.9.Reconocimiento de voz: son aquellas posibilidades que tiene el conductor de emparejar su dispositivo móvil con el vehículo para que este último reconozca una serie de vocablos o comandos específicos que le permitan al humano dar órdenes simples que permitan realizar otras actividades durante la conducción. Tales como las órdenes de llamadas de voz, mensajes de texto, regular la temperatura, pasar las canciones, entre otros[14].


Este sistema de asistencia a los vehículos automatizados ha suscitado la creciente existencia de desafíos frente al manejo de los datos suministrados por el conductor, sobretodo el tratamiento, y adicionalmente los obtenidos del entorno por el que se realiza el desplazamiento. Funciones tales como el reconocimiento de voz y la detección de la fatiga ponen presente la realidad sobre la que nos encontramos, no sólo las aplicaciones o teléfonos móviles recolectan datos; sino también lo hacen medios tan necesarios como lo son los vehículos.


La Inteligencia Artificial en este punto tiene como objetivo recopilar la mayor cantidad de datos para así lograr adaptarse a las necesidades del conductor valiéndose del Deep Learning[15], que permite que los ingenieros no deban codificar cada una de las posibles funciones que realiza el automóvil para que en efecto pueda hacerlo, sino que la computadora recopile las experiencias en forma de datos para que con su tratamiento genere deducciones que den lugar a la toma de decisiones. Así, el sistema de aprendizaje de estos automóviles aprenden a partir de la detección de objetos y patrones de forma automática, siendo más precisos a medida que se le suministran más datos, los cuales son compartidos por medio de la flota determinada; es decir, la marca y la empresa encargada del almacenamiento, en casos en los que se genere nuevo conocimiento o se tenga una nueva experiencia.


Para el aprendizaje profundo por parte de la máquina, existen dos posibles técnicas: abstracción semántica y aprendizaje de punta a punta (end-to-end learning)[16]. El primero de estos se encarga de dividir los problemas según sus componentes para que cuando estos dominen el problema encomendado, compartan la información o datos obtenidos para que se dividan y se decide cómo controlar el vehículo. La segunda consiste en un aprendizaje automático por medio de la captación y análisis de experiencias reales de conducción; es una visión holística de la actividad que genera un conjunto de datos completo, sin enfocarse en la detección de eventos individuales.


Esta última mencionada crea la colisión entre los derechos fundamentales de los usuarios, como los de intimidad, libre circulación e información, ya que se emplea big data almacenados en la nube, cuya finalidad es el reconocimiento del entorno de los vehículos con mapas, señales de tránsito, condiciones del camino, condiciones climáticas, entre otras. Dando lugar a una creciente necesidad por parte de la sociedad para la regulación de las condiciones de uso a las que se consiente al momento de acceder a nuevas tecnologías. Debe tenerse en consideración de igual manera, la deficiencia en políticas públicas a implementarse respecto al acceso de estas tecnologías, principalmente en lo que respecta a los automóviles totalmente autónomos o de nivel V en países en vía de desarrollo, como lo son Colombia y Argentina.


Es así como, la recolección y tratamiento de datos es un área de vital importancia en el ámbito de funcionamiento de los vehículos autónomos. Ahora, es preciso estimar la deficiencia de regulación en este campo. Ahora bien, es menester mencionar que dentro de los distintos grados de automatización se utiliza un grado de datos diferente, aumentando proporcionalmente su suministro y tratamiento con el nivel del automóvil[17]. Por lo cual, es relevante no dejar de lado que la privacidad y los datos personales sufren consecuencias sobre el empleo de estos medios de transporte.



4. Legislación vigente


A nivel internacional, las normas respecto a la existencia de medios de transporte han sido bastante precisas en las definiciones de los actores del ejercicio de la conducción. Así como también se han generado regulaciones para la protección de los datos, que tienden a regular un territorio determinado, respondiendo a los crecientes desafíos que se presentan con el avance de las tecnología.


La Convención de Viena sobre la Circulación Vial de 1968 regula a nivel internacional las señales y símbolos, marcas viales y demás elementos necesarios para la circulación de vehículos por las carreteras públicas terrestres a fin de que la actividad tenga un carácter de seguridad frente a los posibles daños a causarse. En ella también se encuentran enmarcadas las obligaciones de las partes contratantes de la Convención, en el que al ratificarla, aceptarán el sistema de señalización vial y de marcas viales para adoptarlo, adecuarlo a la legislación interna e iniciar su implementación. Sin embargo, la aplicación de esta en la actualidad resulta un despropósito ya que deja por fuera la posibilidad de añadir a regulaciones prexistentes el carácter autónomo de los vehículos, creando la imperiosa necesidad de reformar artículos e implementar nuevas políticas públicas que los acojan y vislumbren posibles infracciones y sanciones.


Existen países no firmantes de tal Convención, como España, Portugal y Estados Unidos[18], los cuales se encuentran beneficiados ante la posibilidad de incorporación y desarrollo de las posibilidades de cambio en la convencionalidad de la conducción.


En cuanto a la protección de datos personales, se cuenta con un instrumento de carácter internacional denominado Convenio del Consejo de Europa para la Protección de las Personas con Respecto al Tratamiento Automatizado de Carácter Personal (STE Nº108), el cual cuenta con un protocolo adicional. Este principalmente se realizó para la Unión Europea; sin embargo, se abrió la posibilidad de que países que no son miembros para que lo adopten. Tal es el caso de Argentina, México, Uruguay, entre otros. Este convenio versa sobre el tratamiento automatizado de datos de carácter personal, constituyendo el instrumento internacional de mayor importancia y vinculatoriedad. La finalidad de este Convenio es proteger el derecho a la vida privada de las personas físicas en relación con el tratamiento automatizado de los datos personales.


4.1.Legislación en materia de tránsito y protección de datos de la Unión Europea

La circulación por carreteras por parte de vehículos se encuentra con un amplio desarrollo jurídico en el territorio de la Unión Europea. El primer tratado mencionado en el acápite anterior establece que los vehículos deberán ser siempre conducido por un ser humano o una persona física que realice esta actividad, dejando a un lado la posibilidad por parte de empresas dedicadas al desarrollo de programas informáticos que permitan realizar dicha función empleando instrumentos creados por el humano y los datos. Es por tal limitación que por medio de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa se introducen enmiendas a la Convención de Viena de 1968, encaminadas a la autorización del uso de tecnologías dirigidas a limitar el papel del conductor.


Respecto al reglamento sobre la protección de datos personales de la Unión Europea, reglamento (UE) 2016/579 consagrando dicha protección como un derecho fundamental, y otorgando al tratamiento de datos personales el fin de servir a la humanidad, imponiéndosele un límite a dicho derecho. Adicionalmente, señala que la rápida evolución tecnológica y la globalización genera una serie de desafíos que afectan la vida social y económica de las personas. Por tal motivo, se pretende fundamentalmente que los datos personales se refuercen y especifiquen, los derechos y obligaciones de las entidades que se encarguen de su recolección. Sin embargo, se imponen excepciones, que al igual que las legislaciones estudiadas, consisten en los datos que atañen directamente a la seguridad pública, entre otros.

Merece la pena subrayar, las consideraciones de dicho reglamento frente al consentimiento. Este debe darse mediante acto afirmativo claro, que refleje una manifestación de voluntad, específica, libre, informada e inequívoca[19]. Se indica también que el consentimiento debe darse para todas las actividades de tratamiento realizados con el mismo fin o mismos fines; en este último caso, se debe dar el consentimiento para todos estos. Así pues, en la gran parte de los casos, no es posible determinar la finalidad del tratamiento, y tampoco para el usuario cuál será el alcance del consentimiento que está otorgando.


Análogamente, se indica en esta regulación que el tratamiento de datos personales debe quedar totalmente claro qué datos se están recogiendo, utilizando, consultando y tratando, cómo se realizará y en qué medida estos datos le conciernen a la entidad. De igual forma lo indica el principio de transparencia, el cual exige que toda información y comunicación relativa al tratamiento de los datos sea fácilmente accesible, fácil de entender y que, sobretodo, utilice un lenguaje sencillo y claro[20]. Este es el caso de la investigación en cuestión, donde se busca establecer hasta qué punto el consentimiento es libre de vicios y cómo las solicitudes de autorización, para el cumplimiento de los estándares legales, deben emplear medios idóneos que permitan la comprensión de lo escrito.


En este sentido, la Unión Europea ha expedido dos reglamentos sobre Ciberseguridad y Actualizaciones de Software[21] para así ir preparando el terreno jurídico para la incorporación de los vehículos autónomos en los Estados. Estos tienen el objetivo de hacer frente a los riesgos